Palabras de Vida. La adversidad revela nuestro carácter y la fe

La adversidad revela nuestro carácter y la fe

La adversidad revela nuestro carácter y la fe: ¿Por qué Dios permite la adversidad en nuestras vidas?

Adversidad no es una palabra que aceptemos con facilidad. Representa dolor, angustia, e incertidumbre; un tiempo y espacio del cual todos queremos escapar.

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Todos hemos experimentado el sufrimiento, las tensiones y la angustia causados por las aflicciones. Cualquiera que sea la forma que tomen nuestras pruebas, ya sean enfermedades, problemas económicos, rechazo, rencor o ira, tenemos la tendencia a considerarlas «derrotas» en nuestra vida.


Nuestra manera de reaccionar ante las dificultades revela tanto nuestro carácter, como nuestra esperanza en un Dios soberano, que está en control de toda situación.

La adversidad puede agotarnos, sobre todo cuando se prolonga. A veces pareciera como si nos estuviéramos moviendo de un problema a otro. Entonces, ¿qué debemos hacer cuando pareciera que Dios no estuviera respondiendo nuestras oraciones? Un rasgo notable del apóstol Pablo era su determinación a permanecer firmes y avanzar en medio de la adversidad. Muchos se quedan atascados en las dificultades de la vida, porque no entienden lo que Dios está haciendo. Quieren que el Señor los rescate, pero a menudo el deseo de Él es darles “la extraordinaria grandeza” de su poder para enfrentar la tribulación según nos dice la Palabra de Dios en 2 Corintios 4:7.


Es fácil decir: “Confío en el Señor” cuando la vida es buena, pero a menos que reconozcamos que también es soberano, aun en la adversidad, nuestras oraciones pronto se convertirán en quejas y autocompasión. Si confiamos en la fidelidad y la suficiencia del Señor, escogeremos enfocarnos en Él, sabiendo que las aflicciones pasajeras producen en nosotros “un eterno peso de gloria que sobrepasa toda comparación”

Dios permite la adversidad para que veamos a Cristo como nuestra esperanza.


Cordialmente,
Eunice Ovalle Castellanos.
Pastora y Orientadora Espiritual.

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