Palabras de vida – Febrero 2020

 VISIÓN PARA VER LO MÁS PEQUEÑO

El mes anterior en Palabras de Vida tratamos acerca de la visión 20/20 y en uno de sus párrafos tratamos de la importancia que te propongas este año a ver lo más pequeño, desarrollar la agudez necesaria para leer de corrida la última línea, la de la letrica muy pequeña; pues bien, esto podemos interpretarlo de dos maneras: una para corregir y otra para desarrollar.
Es importante corregir aquella agudeza que a veces tenemos para visualizar hasta el más pequeño de los defectos y errores de los demás, sobre todo cuando se trata de nuestra pareja o hijos. Cierto día un maestro queriendo llevar a sus estudiantes a reflexionar llenó el tablero de operaciones matemáticas todas resueltas correctamente, desde la más simple suma, pasando por operaciones algebraicas y terminando hasta en ejemplos de cálculo y física, pero en solo una pequeña suma cometió a propósito un error, dejó de escribir el signo mas al sumar 1 + 1 y enseguida sus estudiantes que habían permanecido en silencio, interrumpieron y le increparon diciéndole que había un error, es más, algunos se atrevieron a cuestionar su idoneidad como docente y otros le increparon afirmando que ya no tenía autoridad para corregir a ninguno de sus estudiantes cuando cometieran un error. Entre tanto, el docente les dijo sabiamente: llené el tablero de ejercicios, resolví cada uno, hasta los más complejos, hice cosas que ustedes no son capaces y nunca me felicitaron, es más, casi ignoraron mi presencia, pero cuando cometo un pequeño error de inmediato me atacan.
Lo anterior lo podemos entender a la luz de la Palabra de Dios cuando dice: “¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?” (Mateo 7: 3). Dejando de estar tan pendientes del error ajeno, desarrollaremos un corazón más perdonador, estaremos evitando conflictos innecesarios, construiremos un mejor clima familiar y nos sentiremos más libres para amar y vivir.
Por otro lado, es muy importante desarrollar la agudeza visual para percibir los detalles, tanto aquellos que nos dan de manera física como aquellos que recibimos a través del servicio. Una pareja debe estar atenta a observar y agradecer aquello que en la cotidianidad el uno hace por el otro: una taza de café, atenderte en cualquier momento, que te acompañen a ver tu programa favorito o te escuchen tus historias, hasta un te amo y por qué no, al terminar un encuentro íntimo agradecerse mutuamente el haberse dedicado un tiempo de excelente calidad. La vida se construye más feliz en la esencia de estos pequeños granitos de arena, pues tal vez cada día no puedas regalar el auto nuevo a tu pareja o la última versión del teléfono celular porque más allá de lo económico, le estarías saturando de objetos grandes que a la postre resultarían estorbosos, mientras que cada mañana, tarde o noche, si puedes dar lo pequeño y esto nunca satura, al contrario, se hace necesario y facilitan la vida; los detalles son el lubricante que suaviza nuestras relaciones, el bálsamo que refresca y sana aquellas pequeñas heridas que a menudo causamos casi sin darnos cuenta.
Que tu visión 20-20 continúe desarrollándose corrigiendo la hipermetropía que te hace ver de lejos hasta el más pequeño error ajeno y te cure de la miopía para no ver el detalle y servicio que te da cada día ese ser amado. Espere nuestra próxima entrega de esta serie de tres reflexiones para este inicio de año.

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