Palabras de Vida Febrero 2019

 Desde tu lente, ¿cómo se ve?

Moisés, Josué y David tenían mucho en común; entre eso ser escogidos por Dios para una tarea específica, confiar en Dios y sobre todo ante la adversidad que veían.
Tal vez este último elemento lo tuvieron en común no solo con otros personajes de la Biblia, sino aún lo siguen teniendo con muchas personas –espero también suceda así contigo.
Tener problemas, pasar por dificultades, tener que atravesar tormentas, enfrentar gigantes que parecen obstaculizar el camino de nuestra vida en lo familiar, profesional, financiero o laboral es prácticamente inherente a nuestra condición humana, la diferencia es como ciertas personas lo hacen y esto está determinado básicamente por lo que tú ves desde tu lente, más preciso: cuando ves la dificultad, ¿a quién ves? El problema o a tu Dios?
Un lente de poca intensidad alcanza solo para ver un gigante y detrás de este solo un panorama borroso, mientras uno muy intenso ve mucho más lejos donde el gigante es apenas parte del paisaje pero su óptica se fija en el fondo logrando ver a un gran Dios quien es superior en todo a cualquier situación, persona o relación que parezca agrandarse delante de ti.
Moisés no vió tan fuerte al gran Faraón de Egipto, a pesar que éste gobernara la máxima potencia militar, económica y política de su época; él si observaba lo grande que es Dios, el Gran Yo Soy era a los ojos y convicciones de Moisés muchísimo más grande que cualquier gobernante humano, su fuerza terminaría por vencer cualquier ejército y de allí la determinación de partir a un desierto con una muchedumbre de esclavos compuesta grandemente por mujeres y niños, perseguidos por un ejército bien equipado, armado y entrenado.
Josué cuando fue enviado a expiar la tierra prometida no sintió temor por los hombres gigantes que la habitaban, sino que dio un parte de esperanza al expresar con regocijo las oportunidades que tal territorio ofrecería al pueblo. De hecho al dirigir la entrada y posesión de esta tierra vemos a un hombre con la fe en Dios suficiente para ver como el Señor venció ejércitos y hasta tumbó las murallas de Jericó.
David, el joven pastor de ovejas, el menor entre sus hermanos, hizo algo que los soldados del Rey Saúl no se atrevieron por temor: enfrentar al gigante Goliat, un enorme filisteo que sus insultos le alcanzaron hasta para hablar mal de Dios y aun así el ejército del pueblo de Dios no reacciona, mientras que David lo enfrenta sin dudar y lo vence en un combate épico que sigue siendo recordado por todas las generaciones.
Convicción, determinación, valentía no actúan por sí solas, son los elementos que llegan al corazón de la persona que mira sus problemas, retos y obstáculos con el lente de gran alcance de la fe para encontrar siempre en el trasfondo de toda situación dura y difícil a Dios.
Ama y obedece con todo tu corazón a Dios para que puedas experimentar lo que el Apóstol Pablo le escribió los Romanos: “A quienes aman a Dios, todas las cosas les ayudan para bien”.
Con qué lente quieres seguir viendo tus dificultades? O mejor, a que gigante quieres seguir viendo a través de tu lente: el problema o el verdadero Gigante que es Dios.

Jhon Mario Quintero Arcila
Orientador Espiritual CCAH.

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